La comunicación en el ámbito de la investigación clínica no es una tarea de marketing tradicional: el objetivo no es «vender» un producto, sino invitar a la participación voluntaria de manera transparente. Por este motivo, el uso de términos inadecuados puede invalidar una campaña de reclutamiento o generar fricciones con los Comités de Ética Independientes (CEI).
Para asegurar que tu campaña sea profesional y éticamente sólida, a continuación, desglosamos los términos permitidos y los que representan una «bandera roja».
🚩 Palabras y conceptos que debemos evitar
El principio fundamental es evitar el «Equívoco terapéutico»: la falsa creencia de que el estudio es un tratamiento médico probado y garantizado.
1. Promesas de resultados
- «Cura» o «Sanación»: nunca se debe sugerir que el estudio curará al paciente. Un estudio busca evaluar si algo funciona, no afirma que ya lo hace.
- «Garantizado»: no existen garantías en la ciencia experimental.
- «Eficaz» o «Seguro»: estos son adjetivos que el estudio mismo intenta determinar. Usarlos antes de finalizar la investigación es técnicamente incorrecto.
2. Adjetivos de superioridad
- «Mejor»: no se puede afirmar que el fármaco en estudio es mejor que el tratamiento actual del paciente.
- «Nuevo» (como beneficio): si bien es un compuesto nuevo, usarlo como gancho publicitario puede ser interpretado como una forma de atraer pacientes bajo la falsa premisa de innovación milagrosa.
3. Incentivos coactivos
- «Gane dinero»: resaltar el pago o los viáticos como el motivo principal para participar se considera coacción hacia poblaciones vulnerables.
«Gratis»: aunque la participación sea sin costo, usar la palabra «gratis» le da un tono comercial que resta seriedad ética al proceso.
Palabras y enfoques recomendados
La clave está en la neutralidad descriptiva. El lenguaje debe ser laico: informativo y fácil de entender.
1. Claridad en el estado de la investigación
- «Investigación» o «Estudio clínico»: debe quedar claro desde el inicio que no es atención médica de rutina.
- «Experimental»: si el fármaco no está aprobado para esa indicación, esta palabra aporta transparencia.
- «Voluntario»: refuerza el derecho del paciente a retirarse en cualquier momento sin dar explicaciones.
2. Definición del perfil
- «Personas diagnosticadas con…»: esto es preferible ya que no es recomendable utilizar un lenguaje estigmatizante, como por ejemplo «víctimas de”.
- «Criterios de elegibilidad»: es el término técnico correcto para explicar que no todos los interesados podrán entrar al estudio.
3. Beneficios éticamente presentados
- «Contribuir al avance científico»: apela al altruismo, que es la base de la ética en la investigación.
«Cobertura de gastos»: es la forma correcta de mencionar que el paciente no perderá dinero por participar (traslados, comidas), sin que parezca un sueldo.
Estructura sugerida para una pieza de comunicación
Para que tu campaña fluya sin problemas por los filtros de revisión ética, te recomendamos seguir este esquema:
- Utilizar un título neutro: «Invitación a participar en un estudio de investigación sobre [Condición]».
- Mencionar el propósito: «Se busca evaluar la seguridad y tolerancia de [Compuesto/Dispositivo]…».
- Destacar el perfil del voluntario: enumeración clara de edad y diagnóstico previo necesario.
- Aclaración de gratuidad: «La participación es voluntaria y los procedimientos relacionados con el estudio no tienen costo».
- Contacto directo: Centro médico e Investigador Principal.
Una campaña exitosa en investigación clínica no es la que más «promete», sino la que mejor informa. Mantener el lenguaje dentro de los límites de las Buenas Prácticas Clínicas asegura que el proceso de reclutamiento sea respetuoso, profesional y, sobre todo, éticamente impecable.